Reabre el mirador de la torre de Santa Cruz: 260 escalones sobre el Madrid de los Austrias

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Reabre el mirador de la torre de Santa Cruz: 260 escalones sobre el Madrid de los Austrias

En la calle Atocha número 6, a doscientos metros de la Plaza Mayor, hay una torre neomudéjar de 55 metros de altura que ha vuelto a abrir sus puertas este mes de abril. La Parroquia de Santa Cruz, declarada Bien de Interés Cultural desde 1982, ha puesto en marcha un programa de visitas guiadas que permite subir hasta el mirador de su torre los últimos sábados de cada mes, en dos turnos: a las 12 y a las 17 horas. La entrada cuesta 10 euros en concepto de donativo para el mantenimiento del edificio. Hay que reservar en la sacristía o directamente a la llegada, según disponibilidad.

La torre había tenido una apertura temporal en 2025, luego cerró y ahora vuelve a funcionar de forma regular. No es el primer mirador del centro de Madrid, pero sí uno de los que ofrece una perspectiva más singular: desde arriba se ve la Gran Vía, la Plaza Mayor, el Teatro Real y la Almudena en un panorama de 360 grados que da una idea muy clara de por qué el barrio de los Austrias tiene la forma que tiene. Para los 260 escalones hay que ir con calzado cómodo y sin prisa.

Por qué este mirador interesa a la hostelería del barrio

Un nuevo punto de atracción turística en el entorno de la Plaza Mayor no es una noticia menor para los establecimientos del barrio. Todo punto de interés que genera visitas en el Madrid de los Austrias produce el mismo efecto: la gente llega, mira, baja y necesita sentarse a tomar algo. La calle Atocha está a dos minutos caminando de los soportales de la plaza, del Mercado de San Miguel y de la Cava de San Miguel. El visitante que sube a la torre de Santa Cruz un sábado a mediodía pasa inevitablemente por delante de los restaurantes del barrio antes o después.

Este tipo de turista es, además, el que mejor encaja con la oferta de la hostelería del Madrid de los Austrias. No viene a buscar el menú más barato ni el local con más reseñas de los grupos de guiris. Viene a conocer el barrio, a descubrir cosas que no están en todos los circuitos turísticos, a hacer algo con cierto mérito físico e histórico. Ese perfil de visitante —curioso, activo, con capacidad de gasto— es el que pregunta al camarero qué tiene que probar, el que publica su experiencia en redes con detalle y el que recomienda el local a sus amigos.

Desde el Gremio de Restauradores de la Plaza Mayor y Madrid de los Austrias animamos a los establecimientos del barrio a mencionar este mirador en sus comunicaciones. En la carta, en la pizarra de la entrada, en las redes sociales: cualquier referencia a lo que hay que ver cerca del restaurante es un argumento de permanencia, una razón para que el cliente que llega a comer se quede también a tomar el café, el postre o la copa. El barrio tiene más puntos de interés por metro cuadrado que casi cualquier otro lugar de Madrid, y eso hay que aprovecharlo.

El Madrid de los Austrias, un barrio con más capas de las que el turista de paso suele ver

En un radio de 500 metros desde la Plaza Mayor hay una concentración de patrimonio histórico que pocas ciudades europeas pueden igualar. La Catedral de la Almudena, el Palacio Real, el Teatro Real, el Mercado de San Miguel, la Plaza de la Villa, el Monasterio de las Descalzas Reales, la Basílica de San Miguel. Y ahora, de nuevo, el mirador de la torre de Santa Cruz. Todo eso rodeado de restaurantes, tabernas y bares que en muchos casos llevan décadas, o siglos, en el mismo sitio.

El problema es que el turista de paso suele ver solo la capa superficial del barrio: la Plaza Mayor, una foto con la estatua de Felipe III y el bocadillo de calamares. El que se queda más tiempo, el que pregunta y explora, descubre que hay mucho más. Ese visitante que se toma la molestia de subir 260 escalones para ver Madrid desde arriba probablemente tenga también la curiosidad de entrar en el restaurante que le recomiendan en la escalera de bajada.

Para poder hacer esa recomendación con conocimiento de causa, conviene tener claro qué ofrece el barrio y cómo contarlo. En nuestro blog tenemos un artículo con las diez preguntas más frecuentes que hacen los visitantes sobre la Plaza Mayor: un material útil para el equipo de sala que tiene que responder a turistas curiosos en medio del servicio.

La reapertura del mirador de la Parroquia de Santa Cruz es una buena noticia para el barrio. Sencilla, sin aspavientos, pero concreta. Un sábado al mes, un grupo de personas sube a una torre neomudéjar a ver Madrid desde arriba. Muchas de ellas van a terminar la tarde en una de las terrazas o restaurantes del Madrid de los Austrias. Para la hostelería del entorno, cada nueva razón para venir al barrio es una oportunidad que merece la pena conocer y comunicar.